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martes, 25 de noviembre de 2008

La crisis llega al e-learning y las instituciones empiezan a reducir costos

El Boston College adopta una decisión que, sin duda, creará tendencia: A partir del próximo otoño dejará de dotar a sus estudiantes de una dirección de e-mail. Con ello ahorran costes y se favorece la búsqueda de sistemas alternativos para enviar información crítica.

Basan su decisión en dos puntos clave:

  1. Los estudiantes, antes de llegar al campus ya tienen definida su identidad digital y no tiene sentido modificarla.
  2. Ofrecer este servicio es caro y la seguridad no siempre está garantizada ya que los mensajes no están cifrados.

Sea por cuestiones de eficiencia o por la crisis que está afectando todas las esferas sociales, lo cierto es que la decisión es lógica, puesto que, el e-mail del curso es un servicio que los estudiantes apenas utilizan, mientras que administradores y docentes del curso sólo lo utilizan para enviar informaciones críticas que pueden ser igualmente enviadas a través de otros sistemas como Faceboock o Twiter.

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Fuente: The chronicle