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viernes, 29 de mayo de 2009

Profesionalización de la gestión de las instituciones educativas

Cada vez son más las voces que abogan por una profesionalización de la gestión de las instituciones docentes.

En el marco de las elecciones europeas, Ramon Tremosa, candidato de CiU a las elecciones europeas, se muestra partidario de que una parte de las universidades sean públicas para garantizar la igualdad de oportunidades, pero defiende la entrada de dinero privado porque, sin él, augura que en 10 años las universidades no podrán prestar los servicios que ahora prestan.

El informe CYD 2008 también hace una serie de recomendaciones para la profesionalización del gobierno universitario:

  • Aumento de la autonomía dentro de un marco legal de referencia e incremento de la evaluación y rendición de cuentas.
  • Creciente presencia de miembros externos en las juntas o consejos de gobierno, y mayores atribuciones.
  • La gestión, especialmente en las unidades de investigación e innovación, debe pasar a un staff profesionalizado, con conocimientos y aptitudes específicas en las tareas de gestión de organizaciones.

Por su parte, David Hopkins, profesor emérito del Instituto de Educación de Londres, en una conferencia sobre Liderazgo en las organizaciones educativas innovadora, pronunciada el pasado día 12 de mayo en el Auditori del FAD (Barcelona), dijo que:

  • Se debería tender hacia la profesionalización de los directores de las escuelas. El director es el único responsable de establecer directrices. Debe tener una visión estratégica y saber cómo se ha de aplicar el programa en el funcionamiento diario de la escuela.
  • La formación de los directores no siempre es la necesaria. Ser un buen profesor no significa ser un buen director.
  • Se está produciendo un relevo generacional y las nuevas generaciones no siempre están dispuestas a asumir este trabajo (consideran que no está bien pagada, que requiere demasiada dedicación y que hace difícil conciliar vida familiar y laboral).
Es evidente que estanis en el que debe ser el punto de partida para un cambio profundo de la política educativa.