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viernes, 11 de junio de 2010

La importancia de la Competencia Comunicativa en el proceso educativo. En la red, ¿adquirimos conocimientos u opiniones?

Ayer se inauguró EDEN 2010, con un interesante y abrumador plantel de ponencias (imposible acceder a todas). Este es el resumen de la mía, en la sesión paralela B1.

Aprender supone adquirir la capacidad necesaria de actuar frente a los problemas, produciendo un cambio con vocación de permanencia en nuestras estructuras cognitivas.

El aprendizaje, en tanto que capacidad para realizar u optimizar tareas complejas de adaptación a un entorno cambiante, será necesario a lo largo de toda la vida. Por contra, la capacitación, en tanto que adquisición puntual de técnicas o habilidades para realizar una tarea concreta es temporal y requiere menos interacción.

Para aprender utilizamos datos (unidades que sólo adquieren significado cuando se relacionan con otras), información (datos relacionados entre sí) y conocimientos (informaciones y conceptos relacionados). En este proceso, la memoria (entendida como la persistencia de conocimientos a lo largo del tiempo) resulta un recurso esencial en la codificación para la posterior codificación de la información.

Cuando se nos plantea un problema nuevo, podemos tratar de resolverlo de varias formas: Intentos sucesivos de Prueba y error, Seguimiento de algoritmos o procedimientos utilizados anteriormente para resolver casos similares con éxito, o la Heurística empírica (representatividad, disponibilidad, …).

Todas ellas se basan en el razonamiento, que puede ser humano, artificial o la combinación de ambos ya que la máquina resuelve mejor las tareas complejas que los humanos, aunque la intuición humana permite salvar lagunas que la máquina no solventa gracias a su capacidad para reconocer patrones.

De hecho, la Informática e Inteligencia Artificial aportan muchas mejoras a la educación, resumidas en Sistemas de Hipertexto, Tutores inteligentes (STI), Evaluación Automática, Aprendizaje colaborativo (social media), Aprendizaje mediante juegos, Sistemas Inteligentes o Sistemas Multiagente (especialmente útil en comportamientos grupales)

El entorno aglutinador de todo ello es la Web, que en sus sucesivas fases que aporta Ruptura conceptual y fragmentación (Web inicial, o 1.0), Socialización y metalenguajes (Web 2.0), y Obtención de significados (Web 3.0).

La 1.0 ya plantea nuevas exigencias comunicativas ya que introduce la fragamentación del discurso y una secuencia no lineal que permite personalizar los significados. La 2.0 fomenta la interacción (conversaciones) y la producción de contenidos de todo tipo. Ello genera superabundancia de información y la necesidad de organizarla y clasificarla para su posterior recuperación. La única forma posible de conseguirlo es que sea el propio autor quien la etiquete en el momento de generarla mediante distintos metalenguajes. El problema es que no todos los usuarios tienen porque tener la competencia comunicativa necesaria para hacerlo bien y si no se hace bien, falla la recuperación y, de alguna manera, también se vicia la base de datos donde se ha colocado erroneamente. Probablemente por ello, la 3.0 no avanza tan rápido como cabría esperar.

Toda esta información tiene apariencia discursiva, ya sea tradicional (estructura lineal, con un inicio, desarrollo y final) o digital (estructura secuencial, permanentemente abierta). La competencia comunicativa necesaria en un caso y en el otro no es la misma. En el tradicional, el significado es univocamente el que pretende el autor. El el digital, las sucesivas aportaciones y matizaciones de otros autores pueden conducir a un significado distinto, cuando no opuesto.

Un discurso eficaz es un razonamiento adaptado a un contexto, a un formato y a un soporte. Aunque conceptualmente y estructuralmente sea impecable y de alta calidad, si no incide en los intereses del receptor puede pasar totalmente inadvertido. Y es que tener un significado no lo hace necesariamente significativo.

Por tanto, competencia comunicativa, es la capacidad del emisor en la formulación estratégica de sus objetivos, sin embargo, siempre es el receptor final quien decide si el proceso comunicativo y, por extensión de aprendizaje, culmina o no con éxito.

La competencia comunicativa es distinta en los cursos cerrados y en los Open courses. En los cursos cerrados, el ambiente está más controlado, hay menos estudiantes y es más fácil personalizar para incidir en los puntos de interés, que en un curso abierto, masivo, con estudiantes procedentes de distintos contextos culturales, que utilizan un idioma que habitualmente no es el materno, ...

La competencia comunicativa para obtener el significado correcto en las redes de aprendizaje ha de ser necesariamente muy alta, puesto que el usuario puede adoptar distintos roles (emisor, receptor y observador) y en cada uno de ellos maneja una parte distinta de la información y de los significados.

El emisor es quien tiene todos los antecedentes que generan su mensaje. El receptor, no tiene porque conocer los antecedentes, por tanto, tiene sólo una visión parcial. El observador del proceso, desconoce los antecedentes que originan la conversación y las motivaciones de emisor y receptor y obtiene una parcialidad distinta.

La competencia comunicativa en un PLE es quizá la más efectiva porque se desarrolla de acuerdo con nuestros intereses personales y/o laborales. En contrapartida, es necesario actualizarlo continuamente.

El definitiva, y como conclusión, la competencia comunicativa es indispensable en una red que fomenta indiscutiblemente los significados subjetivos, punto en que el Albert Sangrá, moderador de la sesión, en el turno de intervenciones, hizo una importante reflexión que obtuvo general coincidencia: ¿Lo que adquirimos en la red son conocimientos u opiniones?

El debate está abierto.