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miércoles, 4 de agosto de 2010

En la educación hemos pasado de una rigurosa exigencia de prueba a una potenciación total del sesgo de intuición

En la actualidad, hay una clara tendencia de los educadores en ver la educación no como un conjunto definido de conocimientos (conductismo) sino como una realización procedimental que permite la adquisición del conocimiento a través de la propia experiencia (constructivismo), cosa que, a diferencia del conductismo, en muchos casos, implica trabajar sin un proyecto instruccional basado en los principios, teorías o métodos de cada disciplina.

Este modo de ver las cosas se ha convertido en una ideología dominante, sin embargo, sigue existiendo una importante contradicción entre la exigencia de prueba rigurosa de cada afirmación hecha en el primer caso y la confianza absoluta en el sesgo de intuición que se produce en el segundo caso.

Esto hace que cada vez haya más voces que discrepen de la eficacia del modelo constructivista. En este sentido, George Siemens, en un intento de suplir las carencias del constructivismo, elaboró la Teoría conectivista, que contempla las variaciones del nuevo contexto, llevando sus principios a la práctica en distintos proyectos (CCK08 y CCK09, ...), mientras que Richard Clark en el MoodleMoot de Austin que se celebra estos días, ha presentado una ponencia que, en línea con sus investigaciones anteriores, habla del fracaso del constructivismo y propone algunas estrategias para el aprendizaje virtual.