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sábado, 11 de febrero de 2012

Las conferencias no son incompatibles ni con el modelo inter-pares, ni con el colaborativismo ni con el peer-instruction


Estaba leyendo un post sobre las formas cómo reciben y procesan la información los estudiantes universitarios. La conclusión es no a las conferencias y sí al trabajo colaborativo.
Plantea además que una buena forma de estimular el aprendizaje es hacer preguntas para estimular el interés del estudiante por el tema.
Y lo cierto es que no acabo de ver dónde está la novedad. Todos sabemos que se aprende de aquel que nos merece credibilidad. Puede ser el compañero de clase, el amigo, el tutor, o leer, ver o escuchar algo de alguien no constituía un referente para nosotros pero que aporta una información que validamos porque está en línea con nuestros conocimientos previos. Eso es y ha sido así con y sin internet.
La tecnología permite aproximar contextos y mediante sistemas de audio/viodeoconferencia es posible trasladar conocimiento experto al aula.
Para unos, las conferencias tienen un valor incalculable puesto que permiten recibir de una fuente primaria y de forma directa un conocimiento que, sin ser experto en la red (son muchos más de los que los expertos creen), tardaría mucho tiempo en poder obtener y que, sin duda, les abre nuevas vías de reflexión que luego resolverán inter/pares o trabajando el tema de forma individual. En ellas tienen, además, la opción de preguntar y, por tanto, de resolver dudas o simplemente aclarar conceptos.
Para otros, en cambio, el modelo ya no es válido porque es una fórmula añeja que implica la transmisión de un conocimiento vertical (del experto hacia el que aprende) y consideran que de esta manera se aprende menos porque la actitud del oyente es meramente pasiva (oye y no siempre entiende).
Y eso que genera un debate y un cierto desencuentro entre ambas concepciones, para mi es un falso dilema. Creo que valdría la pena plantearse si el problema es la impartición de una conferencia o simplemente que no ha habido una adecuada elección de tema o de ponente.
Parece que siempre se obvia algo fundamental: Cuando no es experto en un tema lo que se requiere es información contrastada y experienciada sobre él, ya que ello nos ha de servir de punto de partida.
Cuanta más información se obtenga, mejor. Si además ésta procede de fuentes primarias, evitando las interpretaciones y reinterpretaciones tan frecuentes en la red, mucho mejor.
Las conferencias no son incompatibles con el método de aprendizaje peer-to-peer (entre iguales) ni siquiera con el peer-instruction (basado en preguntas que hacen reflexionar e investigar). Una conferencia puede iniciar un debate inter-pares, propiciar un trabajo colaborativo, y dejar un sinfín de preguntas abiertas para la reflexión y posterior investigación.